17 de octubre de 2010

El Viejo Roble II

El Viejo Roble

Capitulo 2
Una Luz


Ha amanecido de nuevo, se puede ver por la claridad que hay, aunque aquí abajo no se sabe si ha amanecido, toda la mañana y la tarde la luz es igual, es un busque muy tupido, pero eso no quita que no sepamos si es día o noche, ayer fue una noche muy horrible, no se pero el cansancio me durmió, no sé a qué horas pero la protección de este viejo Roble me resguardo, un pequeño pájaro rojo como yo que más puede hacer, soy un pajarito, que al igual que este árbol, nadie lo escucha, pero que importa eso, he viajado mucho, y la ciudad me da miedo, aunque haya nacido en un árbol en un parque de la ciudad, he escuchado muchas cosas que los humanos dicen, pero de lo poco que entiendo, es porque mi madre me lo explico y porque yo mismo lo vi, los humanos son muy egoístas, es un sentimiento no agradable, su actitud de arrogancia y sabiduría, los vuelven un poco envidiosos, pero lo que ellos no saben que no solo ellos saben pensar, se le dio esos regalos para que nos cuidaran, pero ellos no conocen a para que sirven, y es por eso que a nosotros en vez de ayudarlos nos están perjudicando, aunque haya salido de la ciudad huyendo de esa negatividad, trato de buscar un ambiente más relajado, y encontré este paraíso, pero hace poco, al llegar aquí una voz, que gritaba con fuerza, me llamo la atención.

Volé muy rápido a ver quien pedía ayuda y era ese gran árbol que estaba necesitado de amigos, pero no me escucha, ¿Qué puedo hacer yo?, soy muy pequeño y débil, desde hace tres días he estado cerca de él, pero él no me ve…

--¿Por qué fui creado yo?

-¿Quién soy yo?

-¿Qué hago aquí?

-¿Por qué no me puedo mover?

Este viejo Roble seguía preguntándose esas cosas, es triste aun todavía, perseverare aun mas, ya que este árbol no querrá hablar con su corazón, me pare en mis dos patas, y baje hacia donde estaban sus raíces…

-Tu gran Roble, ¿Por qué no me hablas?

-Hola señor pájaro ¿Cómo te llamas?

Para que hablarle si este viejo Roble ni siquiera me escuchara, será en vano decirle mi nombre…

-¿Tu tampoco me vas a hablar?

- Mírame aquí estoy tratando de hablarte pero tú no me escuchas…

-¿Quiero conocerte?

-Acércate a mí y me conocerás…

-Pajarito no te vayas por favor…

-Aunque no me escuches y no me veas aquí estaré, cree en mí…

Sin más remedio baje al suelo y me senté sobre una roca mirando a ese Roble que estaba ahí parado, el me miraba y repetía estas mismas preguntas…

-¿Por qué no me hablas?

-¿A caso no me escuchas?

Si te escucho pero tú no me escuchas a mí, si tan solo tu corazón no fuera tan amargo, si tan solo tu alma escuchara con los oídos del corazón, quiero ser tu amigo…

Este pobre viejo Roble, es muy duro y su fortaleza y perseverancia me atrae, seriamos buenos amigos, pero él no me entiende, el no sabe escucharme…

-Pajarito Rojo, no te vayas, quédate con migo, así no me siento solo…

Como le digo que para hablar con migo debe ser puro, le falta, le daré una señal espero me entiendas…

Salí volando de aquella roca hacia la superficie de aquel bosque tupido, me dirigí hacia un lago que estaba cerca, pero al extender mis alas el Roble de pronto comenzó a gritar.

-Pajarito, no te vayas.

-Quédate con migo, por favor…

-¡Regresa!

-¡No me abandones, Por Favor!

-¡No quiero estar solo!

-¡Vuelve!

Me puse triste de tan solo escucharlo, pero no me iba a ir, yo regresaría, a este pobre árbol, volé y tome una hoja de un árbol que estaba cerca del lago, la llene de agua y con mis dos patas volé lento a manera de no votar el agua en la hoja, extendí mis alas de nuevo y regrese a donde estaba aquel viejo Roble, el yacía llorando de nuevo no pensé que dejarlo por un solo momento provocara que sus lagrimas dulces salieras de nuevo en sus ojos…

-He regresado no llores…

-Pequeño pájaro has regresado…

-Gracias por no abandonarme, ¿Qué me has traído?

A pesar de que yo no podía hablar porque él no me escuchaba, mejor no dije ninguna palabra, tome la hoja y la puse delante de él…

-¿Me has traído una hoja con agua?

Aquel viejo Roble no entendía que quería decir con eso, entonces intente hacer algo mas, volé de nuevo hacia los arboles, tratando de buscar un rayo de luz que se reflejase en la hoja, los demás arboles eran muy altos y tupidos, entonces se me ocurrió buscar un rayo de luz, y comencé a quitar hojas de aquellos otros árboles, a modo de permitir el paso de esa luz.

-Oye pequeño pájaro, ¿Qué haces?

Continuamente bajaba para que ese viejo roble me viera y no se sintiera solo…

-Oye pajarito ¿Que tanto haces?…

Después de unas horas de trabajo y de cientos de hojas cortadas, he terminado al fin, al quitar la ultima hoja que estorbaba un rayo de luz entro y se proyecto en la hoja haciendo brillar el agua que estaba en esta, me puse muy feliz porque al fin había logrado mi cometido.

-¿Eso qué es?

-Es hermoso, jamás había visto una luz tan hermosa.

-Pajarito, muchas gracias…

Ese viejo Roble estaba feliz, su corazón lo demostraba, ese pequeño regalo le había agrado mucho, y eso me ponía demasiado feliz, como un pequeño regalo podía provocarle tanta felicidad, ahora comprendía que las pequeñas cosas por más simple que son, son capaces de crear una gran alegría, en los humanos también experimente eso, pero a diferencia del Roble, ellos critican a veces lo regalos, hay personas que no tiene nada y cuando le das algo te gradecen eternamente lo que les has dado así sea lo más pequeño, pero a su vez hay personas que lo tienen todo y cuando tu le das algo pequeño pero grande de corazón, ese tipo de gente lo toma, pero a espaldas de esta otra persona critican ese regalo, pero esas personas no saben que a veces las pequeñas cosas son las más grandes del mundo, lo insignificante a veces tiene aun más valor que el oro mismo y lo que en si vale es la intención, me da gusto saber que a ese viejo Roble le agrado lo que le he dado, aunque no es gran cosa, lo hice con un gran valor…

-Muchas gracias pajarito, aunque no me escuches, te estoy eternamente agradecido…

-Jamás había visto esa luz

Pero aun así aunque mi regalo fuera esa luz, el no entendía lo que yo quería darle a entender, el no sabía leer, si le escribía algo, como podría el leer lo que le escribiera, aun así me frustraba saber que no entendía lo que le quería decirle…

-Es hermosa esta luz.

-¿Qué habrá más afuera?

Pobre viejo árbol, tanto que no entiende la naturaleza de todo lo que le rodea, aunque él sea el único que pueda hablar o pensar, no sabe nada de lo que hay afuera, tantas cosas que desconoce, tanto que no sabes, si tu supieras que los hombres le quitan la vida a cientos de arboles, y espero que no hagan lo mismo contigo, aparte de alguna u otra forma no se los permitiría, aunque sea débil, soy fuerte de corazón.

-Pequeño pájaro, ¿Cómo es que sigues aquí?

-¿No lo comprendo?

-¿Puedes escucharme?

Valla al fin me izo una de las preguntas que quería que me hiciera, al menos ya estaba un poco más calmado, con mi cabeza acerté lo que él me decía, solo así entendió por fin que yo podía escucharle…

-Pequeño pájaro, ¿Por qué tu me escuchas y yo no?

Me pare de la roca donde estaba, y me dirigí hacia la hoja con agua que había en el suelo, con mi pico la señale.

-Es hermosa el agua ¿verdad?

Con mi cabeza volví a acertar lo que aquel árbol me había dicho…

-Tan limpia y pura…

Cuando dijo esas palabras, con mis alas comencé a aletear de tal forma que él se diera cuenta que esas eran la palabras que quería que entendiera…

-¿Qué te pasa Pequeño Pájaro?

-Solo dije Limpia y pura, y comenzaste a aletear…

Listo el había entendido esas palabras, volé de nuevo hacia aquella roca donde posaba, me senté de nuevo viendo aquel viejo árbol, como meditaba esas palabras…

-Limpia y Pura

-No comprendo

Este árbol no sabía comprender esas dos palabras, las esenciales, el tenía que aprender a escuchar con el corazón, pero dudo que él pueda hacerlo, no comprendo como tú puedes ser tan duro de corazón, eres fuerte, pero tu fortaleza en espíritu te hace débil en el corazón, ese viejo árbol debe aprender a equilibrar el espíritu y el corazón…

-Pequeño pájaro, está oscureciendo…

-No me dejes, por favor.

Con mi cabeza negué, haciendo esta una respuesta a su pregunta, con mi pico apunte hacia una de sus ramas, de tan manera que el entendiera que estaría ahí con él.

-Pequeño pájaro tú que has señalado una de mis ramas

-¿Estarás en ellas con migo?

Y con mi cabeza acerté a su pregunta una vez más, este gran Roble, de fortaleza grande, por fin había entendido que no estaba solo, yo estaba con él, a pesar de su inmensa tristeza, hoy por fin había visto sonreír a este gran Roble, una sonrisa no lo es todo, aun así tiene un amigo, sabe que existo, pero aun así no puedo ayudarle mucho, le cuesta creer e mi todavía, debo mostrarme aun mas para que me entienda…

La noche está entrando y todo se vuelve oscuro, yo extendí mis alas y volé hacia una rama de aquel viejo Roble, fue un día muy feliz para los dos, a pesar de que 3 noches lloraba junto a él con su dolor, hoy no lloraríamos, hoy dormiríamos en paz, por primera vez en mi corta vida y en la larga vida de el…

-Pequeño Pájaro Gracias por ser mi amigo…

-Te Quiero…



La segunda parte de esta mini historia espero les guste, am son 4 partes la quinta parte la junte con la ultima y me gusto como quedo así que no esperen mas de esta mini historia solo tiene 4 capítulos la verdad a mí me gusta mucho espero que a ustedes les guste de igual forma que a mi…

Atte. Rene Octavio Castro Patraca

Zaet-Zero Productions.

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